El embarazo y la enfermedad celíaca

El embarazo y la enfermedad celíaca requieren consideraciones adicionales cuando se trata de nutrición. ¿Qué pasa si caes en ambas categorías? ¿Se superponen algunas de las necesidades y existen problemas nutricionales especiales que surgen para las mujeres embarazadas que tienen enfermedad celíaca?

Evidencia significativa apoya el papel de una dieta saludable en la optimización de los resultados del embarazo. Los nutrientes que se encuentran en una dieta saludable y variada son necesarios para mantener la salud de la madre y apoyar el desarrollo normal del feto. Las necesidades de hierro y ácido fólico son mayores en mujeres embarazadas, y generalmente se recomienda la suplementación. Una dieta sana y variada debería proporcionar otros nutrientes necesarios, pero un suplemento vitamínico prenatal puede ayudar a garantizar una ingesta adecuada, además de proporcionar el hierro y el ácido fólico necesarios. El mantenimiento de un peso saludable y el aumento de peso adecuado durante el embarazo también son aspectos importantes del embarazo relacionados con la dieta que se asocian con mejores resultados.
Al evaluar sus propias necesidades dietéticas y aumento de peso durante el embarazo, es importante discutir su situación única con su equipo de atención médica personal.

Algunos de los nutrientes clave necesarios en el embarazo.

Hierro

Utilizado en la creación de hemoglobina en los glóbulos rojos, que transporta oxígeno a las células y órganos en todo el cuerpo. Se necesita hierro adicional para suministrar oxígeno al feto. Buenas fuentes: carnes rojas magras, aves, frijoles y lentejas, productos de granos fortificados.

Ácido fólico

Necesario para ayudar a prevenir defectos del tubo neural. Dado que su papel es importante durante la primera parte del embarazo, antes de que muchas mujeres sepan que están embarazadas, se recomienda que todas las mujeres en edad fértil que puedan quedar embarazadas consuman suficiente ácido fólico. En 1998, la FDA exigió la adición de ácido fólico a los productos de granos enriquecidos para ayudar a prevenir defectos del tubo neural. Buenas fuentes: coles de Bruselas, brócoli, frijoles y lentejas, espinacas y otras verduras. [“Ácido fólico” lleva el nombre de la palabra latina para “hoja” (al igual que “follaje”) debido al hecho de que las verduras de hoja son una buena fuente.]

Calcio

Necesario para construir huesos y dientes en el feto. Buenas fuentes: leche y otros productos lácteos (elija versiones bajas en grasa con mayor frecuencia), leches alternativas a base de plantas fortificadas con calcio. Otras fuentes: calcio tofu, frijoles, almendras.

Ácidos grasos omega-3

Juega un papel importante en el desarrollo del cerebro del feto. Las mejores fuentes son los pescados y mariscos. Otras fuentes: nueces, aceite de canola, linaza molida, edamame.

* Para limitar la exposición al mercurio, que se ha relacionado con algunos defectos congénitos y que se ha encontrado en algunos peces, evite: tiburones, pez espada, caballa real, reloj anaranjado, atún patudo, pez azulejo del Golfo de México. Limite el atún blanco a 6 oz / semana. Si come pescado de arroyos o lagos locales, consulte las advertencias locales sobre estos cuerpos de agua. Se recomienda que las mujeres embarazadas consuman de 8 a 12 onzas de una variedad de mariscos por semana, a partir de opciones más bajas de mercurio.

Otras consideraciones dietéticas

No se debe consumir alcohol durante el embarazo. Esto se debe a que, especialmente durante el embarazo temprano, la ingesta de alcohol puede provocar problemas neurológicos o de comportamiento en la descendencia. La investigación sobre la cafeína no es del todo concluyente. La recomendación general es mantener la ingesta por debajo de 200 mg por día (la cantidad aproximada en aproximadamente 12 onzas de café). Como se indicó anteriormente, el aumento de peso apropiado es importante. La obesidad y el aumento de peso excesivo pueden aumentar el riesgo de diabetes gestacional, otros problemas de salud y cesárea. El aumento de peso insuficiente se asocia con tener un bebé que es demasiado pequeño, lo que puede aumentar el riesgo en el bebé de enfermedades y posiblemente de retrasos en el desarrollo.

Fuente: Gluten Intolerance Group

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