Fiebre hemorrágica argentina

Llamada también virosis hemorrágica o mal de los rastrojos, la fiebre hemorrágica argentina (FHA) se trata de una enfermedad infecciosa individualizada en la zona central del país (Córdoba, Santa Fe, Buenos Aires y La Pampa) Se trata de una enfermedad viral zoonótica.

Agente transmisor de la fiebre hemorrágica argentina

El virus de Junín. Este virus se ha encontrado en el hombre enfermo, en roedores (específicamente el ratón maicero) y en ácaros de la zona.

Ciclo de la FHA. Ilustración de OPS/OMS

Cuadro clínico de la fiebre hemorrágica argentina

El período de incubación transcurre en 10-12 días y no se notan los síntomas. Viene luego un período de invasión que dura 2-4 días con nauseas, vómitos, hemorragias espontáneas, mucosas rojizas, dolores musculares, lumbares, trastornos del sueño, ganglios y fiebre. Estos síntomas llegan a un máximo en el período de estado.
Un 3 a 8% de los pacientes fallece a consecuencia de la enfermedad. En los otros casos el período de recuperación es de alrededor de un mes.

Tratamiento de la fiebre hemorrágica argentina

Mejoramiento de las defensas orgánicas. Analgésicos, transfusiones de sangre, suero de convaleciente.

Prevención de la FHA

Región endémica de la fiebre hemorrágica argentina.

La principal medida preventiva para la Fiebre Hemorrágica Argentina es la vacunación de la población del área endémica de esta enfermedad. La vacuna Candid #1 es una vacuna a virus vivo atenuado y altamente eficaz.  En la década de 1980 el Instituto Nacional de Enfermedades Virales Humanas «Dr. Julio I. Maiztegui» desarrolló una vacuna que fue certificada en 2006.
Se aplica en una sola dosis y no se han descripto efectos colaterales de importancia asociados a la misma. La vacunación forma parte del Programa Nacional de Inmunizaciones desde el año 2007 y es coordinada por los Ministerios de Salud de las cuatro provincias afectadas por la enfermedad, con el apoyo del Instituto Nacional de Enfermedades Virales Humanas “Dr. Julio I. Maiztegui” (INEVH), con sede en Pergamino.
Las condiciones que deben reunir las personas que deseen vacunarse son:

 Residir o desarrollar actividades en las localidades de las cuatro provincias donde se han
presentado casos de FHA en los últimos años.
 Hombres y mujeres mayores de 15 años de edad.
 No haber recibido vacuna Candid #1 anteriormente.
 En caso de mujeres, no deben estar embarazadas o amamantando.
 No presentar cuadros agudos o crónicos descompensados.
 No estar recibiendo corticoides sistémicos o presentar cuadros de inmunosupresión.
 No haber recibido otras vacunas y/o gammaglobulinas en el mes previo ni recibirlas en el mes
posterior a recibir Candid #1.

Historia y primeros brotes de la enfermedad

En el año 1934, los pobladores de 9 de Julio experimentaron síntomas de una gripe con fiebre muy alta que evolucionó con un 60% de mortalidad según los registros efectuados en el Hospital Julio de Vedia. Los lugareños denominaron a esta extraña dolencia “la fiebre”. En general los médicos locales catalogaron los casos como fiebre amarilla, encefalitis postgripal, hepatitis, o estados gripales. Los brotes epidémicos se repitieron en 1956/57. Luego se extendió la gripe a los partidos de Alberti, Bragado, Chacabuco, Junín, Rojas, abarcando una superficie de 16.000 kilómetros cuadrados. La mortalidad llegó a 20% de los enfermos. La mayor incidencia se verificó en trabajadores rurales, en su mayoría recolectores de maíz a mano.

Las primeras manifestaciones de la enfermedad parecen haberse producido en 1943, en los alrededores de la localidad Nueve de Julio (Pcia. de Buenos Aires). Los síntomas eran similares a los de la gripe, con fiebre y mortalidad (60%) muy altas. Diez años después se presentaron nuevos casos en los alrededores de Bragado, localidad también del noroeste bonaerense. La primera descripción científica de la enfermedad fue hecha en 1955 por un médico de esta localidad, Rodolfo Arribálzaga[1] (Una Nueva Enfermedad Epidémica a Germen Desconocido: Hipertermia Nefrotóxica, Leucopénica y Enantemática; revista El Día Médico, vol. 27, Nº 40; La Técnica Impresora; Ciudad de Buenos Aires; 16 de junio de 1955; pp. 1204-1210).

En 1985 el virólogo argentino Julio Barrera Oro desarrolló una vacuna que fue luego fabricada por el Instituto Salk de los EEUU y se fabricó en cantidad a partir de 1990[2].

En el año 2012 un grupo de científicos argentinos y extranjeros realizó un estudio, publicado en la revista científica internacional Journal of Virology, donde se identifica un anticuerpo monoclonal que previene la entrada de los virus responsables de la fiebre hemorrágica argentina (FHA) y de otras fiebres hemorrágicas sudamericanas en células humanas. Los científicos argentinos, encabezados por el investigador del CONICET Gustavo Helguera, pertenecían a la Facultad de Farmacia y Bioquímica de la UBA.[3]

Fuentes generales

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