La consuelda: una maravilla olvidada

La consuelda es una planta prodigiosa. Los primeros manuales sobre herbolaria que se han escrito en el mundo ya traen información acerca de la consuelda y desde hace miles de años ya se conocían sus propiedades medicinales y alimenticias. ¡Rescatémosla del olvido!
La consuelda es una hermosa planta que crece lo mismo silvestre que cultivada, tiene propiedades asombrosas que la mayoría de las personas desconocen y por ello no pueden apreciar su enorme valor.
La consuelda gozó de gran prestigio en la antigüedad. Desde los tiempos de Cristo ya fue mencionada en los registros de hierbas y Dioscórides en el año 200 de nuestra Era, alabó las virtudes de la consuelda en su Materia Médica. En Inglaterra se le llamaba ‘anudaespaldas’ y ‘fijahuesos’ por su facultad de componer fracturas de huesos, apareciendo en un antiguo registro herbal;  y en 1568 las propiedades terapéuticas de sus raíces y hojas fueron mencionadas en Turner’s Herbal Pharmacopeia Londinensis Collagarum.
En el año 1000 de nuestra Era, Plinio el Viejo, se expresó así de la consuelda: “Las raíces son tan aglutinadoras, que sueldan o pegan la carne que está cortada en trozos convirtiéndola en una masa; lo mismo si está magullada o enyesada, curará toda la carne fresca y las heridas verdecidas”.


Por sus cualidades regeneradoras fue empleada para la recuperación de tejidos destruidos en muchas partes del mundo.
En los antiguos registros sobre la consuelda se le clasifica como astrigente, estíptica, mucilaginosa, demulcente y nutritiva, y además de destacar sus virtudes para la cicatrización de heridas, también se recomendaba para la curación natural de la tos, bronquitis, catarros e incluso sinusitis y era empleada para sanar heridas internas, úlceras y quemaduras, y para disminuir la hinchazón en torceduras y fracturas, acelerando la recuperación de estas últimas. “Es tan fuerte, que es capaz de unir y consolidar”, decía un herborista. Las afecciones hepáticas, los riñones ulcerados y la gangrena, eran padecimientos tratados con consuelda. Como fomento se recomendó contra la tensión muscular, y en ungüento para curar furúnculos y erupciones cutáneas.
A pesar de todas las cualidades que posee la consuelda, en este siglo (XX) se le ha relegado al olvido. Todavía en el siglo pasado los campesinos europeos sembraban cuando menos una pequeña porción de tierra con plantas de consuelda, ya fuera para alimento, para curaciones o como planta de ornato. Actualmente la mayoría de la gente ya no recuerda sus propiedades ni la cultiva.

Propiedades de la consuelda

Es una planta versátil, que por sus múltiples aplicaciones, debería estimularse su cultivo.

La consuelda como planta de ornato

La consuelda, lo mismo que la borraja, con la cual tiene muchas similitudes por pertenecer ambas a la familia de las Borragináceas, tiene un hermoso aspecto y produce delicadas flores dignas de pertenecer a nuestros jardines.

La consuelda para elemento de compostaje

En los modernos cultivos orgánicos, donde la tierra es fertilizada sólo con elementos naturales, la consuelda, es de gran utilidad, ya que es rica en minerales y proteínas nitrogenadas, que además de nutrir el suelo ayudan a la descomposición de otras plantas.
Existen métodos específicos para el aprovechamiento de la consuelda como composta para diferentes tipos de cultivos y también hay empresas dedicas a venderla con este fin.

La consuelda como alimento y medicamento para el ganado.

Es rica en potasio y otros minerales, vitaminas y proteínas, lo que la hace especialmente buena en la alimentación de las gallinas. Para el ganado la consuelda es sumamente útil, por poseer propiedades terapéuticas además de nutritivas. Se ha utilizado con éxito para purgar y curar determinadas dolencias digestivas en cerdos, vacas y caballos. A los gatos, perros y chinchillas les da salud, energía y brillo en el pelaje.
La consuelda silvestre crece a la orilla de los ríos, pero en los lugares secos sus raíces buscan el agua, creciendo todo lo que sea necesario hasta nutrirse, salvando así muchas vidas animales.

La consuelda como alimento humano

Junto con la soya, es uno de los vegetales que contienen más proteína. Se dice que la soya tiene de un 30 a un 40 por ciento de proteínas, pero la consuelda no se queda atrás pues llega a un 33 por ciento, lo cual hace a las dos plantas muy útiles en la alimentación humana especialmente para los vegetarianos.
En cuanto a su riqueza vitamínica la consuelda es igual que la espinaca y se prepara también como ésta. Posee vitamina A,C,E, alantoína, complejo B y dentro de éste último, vitamina B. Esta última es muy raro encontrarla en los vegetales, sin embargo, la alfalfa y la consuelda sí pueden extraerla de la tierra debido a que sus raíces penetran mucho en el subsuelo; las de la consuelda llegan a extenderse hasta tres metros de profundidad y las de la alfalfa alcanzan hasta doce metros.
Si bien ya su cantidad de proteínas y vitaminas hacen de la consuelda un alimento notable, posee además importantes minerales como hierro, manganeso, calcio y fósforo; también tiene yodo, lo cual mejora su capacidad recuperadora por su efecto en la glándula tiroides.

La consuelda como medicamento para el ser humano

Aún sin conocer sus componentes químicos ni su contenido de minerales, vitaminas y proteínas, los antiguos sabían  que la consuelda tenía propiedades curativas porque la experiencia lo había demostrado. Ahora la ciencia ha corroborado que la apreciación de los antiguos tiene fundamento,  porque la consuelda posee muchos de los elementos que el cuerpo necesita y es una de las pocas plantas que extrae vitamina B12 del subsuelo.
Las propiedades terapéuticas de la consuelda no sólo se deben a los nutrientes que contiene, sino a que produce una serie muy importante de la llamada alantoína que es según el Black’s Medical Dictionary, “una sustancia cristalizada obtenida del líquido alantoico, orina fetal, etcétera y también se prepara mediante la oxidación del ácido úrico. Es utilizada en el tratamiento de úlceras por la estimulación de la capa epitelial de las heridas y úlceras crónicas supurantes.
La alantoína existe también en otros vegetales como el germen de trigo, pero la consuelda es la planta que la contiene en mayor cantidad. Por su contenido de alantoína el jugo de consuelda es excelente para curar las gastritis, los tejidos cicatrizantes y las fracturas de músculos y huesos soldándolos y estimulando su crecimiento. Por contener grandes cantidades de mucílago, alivia y cura cualquier superficie de la piel que esté inflamada o llagada. La alantoína también ha sido empleada para enriquecer todo tipo de lociones, cremas, ungüentos y cosméticos con excelentes resultados, porque es antiirritante, incrementa la capacidad de humectación, impide el secado y el agrietamiento de la piel, y suaviza también los molestos callos.
En diversas partes del mundo hay médicos que son partidarios de la consuelda, porque al recetarla han obtenido muy buenos resultados en casos de asma, úlceras en pulmones y riñones, hemorragias pulmonares, pie de atleta, úlcera gástrica y hematemesis; también la han empleado con éxito en el tratamiento de la psoriasis, sinusitis dermatitis, tuberculosis, absesos y venas varicosas; para curar las infecciones es segura, aunque más lenta que los antibióticos, pero sin efectos secundarios. Por último, por su alto contenido de minerales, da nueva vida al cabello, uñas y otras superficies cartilaginosas.

El consumo de consuelda

En algunas partes del mundo ya se elaboran preparados de consuelda en forma de tabletas, ungüentos, pero lo mejor es conseguir la mera planta, fresca o seca. puede prepararse en jugo, ensalada, licuado, sopa, guisado, dulce o infusión, empleando las hojas jóvenes más suaves o la raíz. También puede molerse, agregándola a la harina de trigo para hacer pan.
El cultivo de la consuelda es fácil, requiere de instrucciones sencillas, tiene un gran rendimiento y produce en poco tiempo, además de que es muy resistente.
Esperamos que los estudios recientes que han puesto de manifiesto las maravillosas cualidades de la consuelda incrementen su cultivo en bien de la humanidad, saliendo así del olvido en el que ha estado durante un siglo.

Autor: Indra Aletin. Artículo publicado en la revista “NATURA. Tu salud en la Naturaleza”. Ed. Índice SA. México. Nº122 – Mayo de 1987.

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